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Diez años del permiso de conducir por puntos

04/07/2016

Se han cumplido diez años de la entrada en vigor del permiso por puntos, si evaluamos su puesta en marcha desde el 1 de julio de 2006 sacamos en conclusión, que claramente este permiso por puntos lo que realmente oculta es un afán recaudatorio, y se ha convertido en un sistema represor al conductor, eso sí, a quién realmente le ha funcionado es a la Administración.

Se nos vendió como un sistema que pretendía modificar la actitud en la circulación vial de los conductores, sancionándolos por la comisión de infracciones graves o muy graves con la pérdida de puntos. Pero en la práctica nos damos cuenta que hasta la fecha la primera y única finalidad que se perseguía, como podemos comprobar a día de hoy, es que el número de multas impuestas no ha descendido, sino que ha ido aumentando paulatinamente.

Puede pensarse que si ha existido una reducción en la siniestralidad durante estos años ha sido propiciada por la entrada en vigor del carnet por puntos, pero esto no responde ciertamente a la realidad, ya que han existido otros factores, como por ejemplo la disminución de desplazamientos por carretera debido a la crisis económica, el desdoblamiento de muchas carreteras, la mejora en las asistencias sanitarias y en los sistemas de seguridad de los vehículos, en los que encontramos los principales factores de la reducción de la mortalidad. Lo cierto es que, en contra de la creencia generalizada, la siniestralidad (accidentes con víctimas) lleva diez años prácticamente estancada. De servir para algo, el carné por puntos podría ayudar a reducir los accidentes, no para mitigar su gravedad. Ninguna Ley puede establecer que los accidentes sean menos graves.

A partir de ese año se produjo un repunte y el supuesto agotamiento de un modelo que, realmente, nunca funcionó, salvo para sacar más dinero de los conductores.

Por otro lado, si lo que se pretendía, como se dijo en su día, era “sacar a los malos conductores de la carretera” (drogas, alcohol, actitudes temerarias) el carné por puntos les regaló un sistema más laxo y tolerante que el precedente, en el que la simple comisión de la infracción grave llevaba aparejada la retirada del carné por un tiempo. Ahora no. Ahora sólo se pierden los puntos, que se pueden recuperar previo pago del correspondiente curso. Por ejemplo, un conductor que diera positivo por alcohol antes del carné por puntos perdía automáticamente el carné, entre tres y seis meses, además de la multa.

Ahora, paga la multa (menos importe que antes si se acoge al pronto pago) y pierde seis puntos. Así, puede ir acumulando varias sanciones de alcoholemia toda su vida, sin perder nunca el carné. Lo mismo que sucede con los grandes excesos de velocidad, la conducción temeraria o las drogas. En nuestra opinión, si se quiere castigar esas conductas a las que se achaca gran parte de los accidentes resulta un contrasentido que el carné por puntos las trate con esa benevolencia que antes no existía.

En este sentido, desde Multalia creemos que el sistema implantado es bueno pero su puesta en marcha en España, por todo lo mencionado, no es la adecuada. Por ello, creemos que hasta la fecha esta asignatura está pendiente.






 

Acerca del Blog

Este blog se ocupa principalmente de temas relacionados con el tráfico, la circulación de vehículos a motor y la seguridad vial, con especial referencia a asuntos de índole jurídica. No obstante, también pretende ser un espacio para compartir información sobre cualquier otro asunto concerniente a las sanciones administrativas y su defensa legal. Nos encantaría que participases actívamente con tus comentarios.

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